- Te como.
- Yo a ti más. Con nata.
- Te como y te recomo.
- Yo te como poco a poco, a trocitos pequeños, como cuando cortas un trozo de tarta y luego otro y al final te la comes entera pero así te crees que eres menos gorda, pues así.
Yo no quiero levantarme pensando si va a llover, mejor cojo el paraguas, si no llego tarde a la clase que me cambiaron, si seguro que es martes y no miércoles, ¿verdad?; si sacamos algo del congelador y así no nos complicamos con la comida.
Yo lo que quiero es despertarme y acordarme de conversaciones como esta (que me quito el sombrero y la cabeza), del libro que leía anoche y de qué escribo hoy en el post-it. A veces lo consigo, y así me va.
martes, 22 de noviembre de 2011
martes, 15 de noviembre de 2011
Los astronautas van al psiquiatra
No pero sí.
Aquí pasa como con tus series favoritas. Un día llega un desaprensivo y te dice "pues esta ya va a ser la última temporada", "pues no la van a renovar". Y entonces tú piensas por un momento en qué vas a hacer cuando ya no esté, con qué otra cosa que no le llegará ni a la suela del zapato vas a llenar el vacío. Barajas la posibilidad de quedarte debajo del edredón haciendo como si nada (sólo puedes pensar en que el pues es a las malas noticias lo que el es que a las excusas). Te dices "me voy a tirar el resto de mi existencia viendo capítulos repetidos".
Pero en el fondo sabes que está bien, que es lo que hay que hacer. Lo que decidiría una madre. Y entonces no hay dolor, porque mejor que la quiten cuando te sigue encantando. Mejor porque cuando algo te gusta no quieres que te acostumbre nunca, que te guste tanto que te deje de gustar. Y sabes también que hay que aprender a enamorarse mucho de cosas nuevas. Los astronautas van al psiquiatra. Pero no pasa nada, porque seguro que habrán acabado antes de meter un solo pie en la consulta, antes de tiempo, como todas las cosas que merecen la pena.
The Fray – Vienna
Aquí pasa como con tus series favoritas. Un día llega un desaprensivo y te dice "pues esta ya va a ser la última temporada", "pues no la van a renovar". Y entonces tú piensas por un momento en qué vas a hacer cuando ya no esté, con qué otra cosa que no le llegará ni a la suela del zapato vas a llenar el vacío. Barajas la posibilidad de quedarte debajo del edredón haciendo como si nada (sólo puedes pensar en que el pues es a las malas noticias lo que el es que a las excusas). Te dices "me voy a tirar el resto de mi existencia viendo capítulos repetidos".
Pero en el fondo sabes que está bien, que es lo que hay que hacer. Lo que decidiría una madre. Y entonces no hay dolor, porque mejor que la quiten cuando te sigue encantando. Mejor porque cuando algo te gusta no quieres que te acostumbre nunca, que te guste tanto que te deje de gustar. Y sabes también que hay que aprender a enamorarse mucho de cosas nuevas. Los astronautas van al psiquiatra. Pero no pasa nada, porque seguro que habrán acabado antes de meter un solo pie en la consulta, antes de tiempo, como todas las cosas que merecen la pena.
The Fray – Vienna
lunes, 7 de noviembre de 2011
Nothing to declare
Le sientan tan mal los aeropuertos. Cada vez que pisa uno se siente desprotegido, débil, como si en cualquier momento fuera a venir alguien a gritarle "eh tú, ¿qué haces? ¡fuera de aquí!", y entonces se iría con el rabo entre las piernas y olvidándose las maletas. Mientras aparece el gritón se sentará en cualquier esquina gris y funcional a no-escuchar ninguna de las canciones nuevas que ha cargado en su reproductor, a no-leer ningún capítulo del libro que escogió con mucho cuidado antes de salir porque por fin iba a tener tiempo para dedicarse a la lectura. No hará ninguna de esas cosas porque está en un aeropuerto, lo que significa que tiene que perder el tiempo, matarlo hora a hora sin hacer nada, pero con kilos y kilos de cosas que hacer.
Entonces y sin pensarlo se va a poner a pensar, a reconstruir conversaciones, a inventarse otras nuevas, a arreglar sus mundos, a preguntarse cómo funcionan las cámaras de fotos. Todo mientras inspecciona sin darse cuenta los duty-free y las tiendas de marca, aunque sabe que no va a comprarse un polar de Timberland, y menos en esa terminal.
Mientras tanto sigue temiendo que aparezca el gritón o pase algo mucho peor, aquí o en el avión. "Porque -piensa- qué se puede esperar de un edificio que se llama terminal, como si no tuviera ninguna cura". Entonces va a acordarse de todas las historias horribles que le contaron sobre retrasos y turbulencias, y piensa que no quiere protagonizar ningún capítulo de Perdidos. Después de todo eso se pondrá en la cola como el resto, y verá pasar antes que él a mujeres con carritos de bebé, o a dos mujeres discutiendo por quién llegó antes. Sólo entonces se dará cuenta de que le encantarían los aeropuertos, los duty-free, los polares de Timberland, incluso los gritones, si tuviera a alguien esperándolo en el aeropuerto de llegada.
A ver si alguien le dice alguna vez, o se le ocurre que podría (incluso) conocer a ese alguien en un aeropuerto. Que podría (incluso) ser un gritón, una gritona. Que podrían gritarse siempre que quisieran, con los decibelios por las nubes, a la altura de los aviones.
Entonces y sin pensarlo se va a poner a pensar, a reconstruir conversaciones, a inventarse otras nuevas, a arreglar sus mundos, a preguntarse cómo funcionan las cámaras de fotos. Todo mientras inspecciona sin darse cuenta los duty-free y las tiendas de marca, aunque sabe que no va a comprarse un polar de Timberland, y menos en esa terminal.
Mientras tanto sigue temiendo que aparezca el gritón o pase algo mucho peor, aquí o en el avión. "Porque -piensa- qué se puede esperar de un edificio que se llama terminal, como si no tuviera ninguna cura". Entonces va a acordarse de todas las historias horribles que le contaron sobre retrasos y turbulencias, y piensa que no quiere protagonizar ningún capítulo de Perdidos. Después de todo eso se pondrá en la cola como el resto, y verá pasar antes que él a mujeres con carritos de bebé, o a dos mujeres discutiendo por quién llegó antes. Sólo entonces se dará cuenta de que le encantarían los aeropuertos, los duty-free, los polares de Timberland, incluso los gritones, si tuviera a alguien esperándolo en el aeropuerto de llegada.
A ver si alguien le dice alguna vez, o se le ocurre que podría (incluso) conocer a ese alguien en un aeropuerto. Que podría (incluso) ser un gritón, una gritona. Que podrían gritarse siempre que quisieran, con los decibelios por las nubes, a la altura de los aviones.
sábado, 29 de octubre de 2011
Guns and roses 2
La vida en Gun's avanza viento en popa a toda vela. Pensamos que si nuestra casa tenía ya un nombre propio que usamos sin parar, se merecía un cumpleaños o como mínimo una inauguración en condiciones (rompiendo una botella de champán en algún lugar del gotelé o algo por el estilo). Como nos pilló en plenos pilares, festividad que se ha comido todo nuestro presupuesto y nos ha dejado en números rojazos, decidimos pasar del champán y meter en casa a mucha más gente de la que cabía. La regla fue la siguiente:
"que tenemos cuatro sillas? pues que vengan 25."
Y así fue.
Durante la aglomeración-cena, a la que llamaremos "bodorrio" hubo globos, guirnaldas, manteles de papel que en otra vida fueron murales, vasos con nombre y apellidos, gente muy guapa, sangría "el casón histórico" asesinatos premeditados, apagones con cumpleaños feliz incluido, y muchas más cosas que jamás recordaremos. Aquí tenéis una prueba del delito:
Una de las razones por las que decidimos montar el bodorrio inaugural fue que nuestra casa, especialmente nuestro salón, ya había adquirido un carácter lo suficientemente pop. Y diréis: ¿cómo es una casa pop?
1. Nuestra mascota es un brócoli. Broc es muy verde y por el momento es nuestro cojín más cómodo.
2. Tenemos una flor de peluche en el baño que canta en un idioma desconocido. Hemos transcrito algo así como "Traurig pesebre chumina for mi, long long ago, long long ago". Es muy bailonga.
Del resto de poperismos, ya hablamos otro día.
Sin duda pronto habrá un nuevo capítulo en la historia de gun's, porque el pro llamó hace poco avisando de que ya tenía en su poder el tendedero que nos prometió. Ahora bien, si algo sabemos en esta casa es que este hombre siempre viene con una sorpresa debajo del brazo.
"que tenemos cuatro sillas? pues que vengan 25."
Y así fue.
Durante la aglomeración-cena, a la que llamaremos "bodorrio" hubo globos, guirnaldas, manteles de papel que en otra vida fueron murales, vasos con nombre y apellidos, gente muy guapa, sangría "el casón histórico" asesinatos premeditados, apagones con cumpleaños feliz incluido, y muchas más cosas que jamás recordaremos. Aquí tenéis una prueba del delito:
Una de las razones por las que decidimos montar el bodorrio inaugural fue que nuestra casa, especialmente nuestro salón, ya había adquirido un carácter lo suficientemente pop. Y diréis: ¿cómo es una casa pop?
2. Tenemos una flor de peluche en el baño que canta en un idioma desconocido. Hemos transcrito algo así como "Traurig pesebre chumina for mi, long long ago, long long ago". Es muy bailonga.
Del resto de poperismos, ya hablamos otro día.
Sin duda pronto habrá un nuevo capítulo en la historia de gun's, porque el pro llamó hace poco avisando de que ya tenía en su poder el tendedero que nos prometió. Ahora bien, si algo sabemos en esta casa es que este hombre siempre viene con una sorpresa debajo del brazo.
sábado, 22 de octubre de 2011
What's on a Mrr's mind
Me río porque una noche cualquiera sólo nos faltó conocer a Maikel y a Perri, los últimos dos resquicios del país de los desconocidos (que nos depara muchas sorpresas en el futuro).
Me río porque otra noche cualquiera empezó en un gran bodorrio en el que todo el mundo acabó muerto o teniendo que matarse a sí mismo.
Me río mucho porque me he enterado de que encantadora puede ser un bar, y no sólo una chica, y que si vuelves al día siguiente está en un universo paralelo.
Me sigo riendo porque descubrimos que el rimmel puede ser lo más delatador del mundo, y que los huevos fritos sientan bien a TODAS horas.
Me río río río porque un colchón hinchable puso a prueba nuestra capacidad pulmonar a horas intempestivas y no nos ganó.
Me río otra vez porque una noche cambia mucho si te tomas una pizza congelada, una con la base congelada o una Ristorante.
Me sigo riendo porque es de valientes irse de una cola después de haber esperado una hora, y porque los bocadillos de ensalada césar (los porsiacasos), saben bien.
Me río con los calendarios de bomberos (calentarios) y con los futbolistas de día/camareros de noche.
Y con las performance conceptuales y las casas que hacen chaflán, también.
Me río porque otra noche cualquiera empezó en un gran bodorrio en el que todo el mundo acabó muerto o teniendo que matarse a sí mismo.
Me río mucho porque me he enterado de que encantadora puede ser un bar, y no sólo una chica, y que si vuelves al día siguiente está en un universo paralelo.
Me sigo riendo porque descubrimos que el rimmel puede ser lo más delatador del mundo, y que los huevos fritos sientan bien a TODAS horas.
Me río río río porque un colchón hinchable puso a prueba nuestra capacidad pulmonar a horas intempestivas y no nos ganó.
Me río otra vez porque una noche cambia mucho si te tomas una pizza congelada, una con la base congelada o una Ristorante.
Me sigo riendo porque es de valientes irse de una cola después de haber esperado una hora, y porque los bocadillos de ensalada césar (los porsiacasos), saben bien.
Me río con los calendarios de bomberos (calentarios) y con los futbolistas de día/camareros de noche.
Y con las performance conceptuales y las casas que hacen chaflán, también.
Esta foto cuenta una historia, y yo no sé cuál es.
jueves, 1 de septiembre de 2011
Muchomejor
Sugiero que sigas andando así, a unos cuantos palmos del suelo. Y no te preocupes, porque aunque se giren todos cuando pases, ya no te molestan más las piedras. Claro que, el problema igual viene después si te apetece volver y darte otro paseo, cuando no queden ni baldosas ni arena, y no habrá otra que seguir ahí arriba y confiar en que suba alguien y por un momento o por un siempre se olvide de todo y sin más te dé la mano.
domingo, 28 de agosto de 2011
Todas las cosas que existen (mientras sean gratis)
Me dicen, me cuentan, me comentan que "oye, las vacaciones por Galicia se merecen una entrada", que "esto tiene que quedar por escrito", y yo que estoy ya mayor, ni me hago de rogar:
Tengamos en cuenta en primer lugar que este ha sido un viaje costra. Y qué es un viaje costra, pensarán. Pues bien queridos seguidores, les advierto que probablemente ustedes ya han hecho al menos uno y aún no lo sepan. Un viaje costra viene a ser un viaje en el que el presupuesto más que limitado, es inexistente. Entonces, ¿no nos vamos de vacaciones?, por favor no me hagan Jajaja. Existen múltiples alternativas como el alojamiento en Mugrehotel (del que hablaremos otro día) o confiar en la generosidad de los padres de tus amigos. Como mugrehotel se encuentra en Londres, en este caso decidimos vivir a costa de los padres de A. En cuanto a la duración de las vacances, hubo quien fue unos días, hubo quien fue dos semanas, esto ya va un poco en gustos y en nivel de costrismo de cada uno.
Básicamente ésa es la única clasificación que podemos dar a este viaje, ya que nuestra actividad consistió en lo siguiente:
-Comer
-Dormir
-Comer
-Ir a la playa a tirarte hasta el siguiente comer/dormir
Para no sufrir un colapso o una implosión al llegar a casa y escuchar "Qué habéis hecho", decidimos pasar un día en Santiago of Compostel y volver desde allí. Nuestro plan maestro fue el siguiente:
Llegada a Santi a las 9:30 de la mañana (=coger un autobús a una hora intempestiva=madrugar. Este dato es incompatible con el resto del viaje vagancil, pero lo pasaremos por alto) - Ver Santi - Comer - Ver Santi ............. - Perdona, tienes que seguir viendo Santi ya que el avión de vuelta sale mañana a las 10h y no tienes hotel (¿Se puede ser más costra? - desde luego, no) - Ver Santi - Millán nos enseña más Santi - Conocemos los suburbios de Santi en busca de un Caja Madrid que se encuentra al borde de una avería.
**Hay que matizar que en este punto del día ya somos bastante mugre y estamos hartas de andar y no sabemos qué más ver.
Intenta cenar (este sin duda fue el punto de inflexión del viaje. Después de intentar cenar en aproximadamente 354.000 bares, nadie quiere darnos comida, ni siquiera a cambio de lingotes de oro, es imposible) - Salimos a conocer la noche gallega mientras huimos de un par de camareros-lapa y de la lluvia (hay que destacar que, azares de la vida, la ciudad nos sonríe y encontramos un paragüas por la calle. Estaba roto pero jamás me he alegrado tanto de ver uno en mi vida. Lloramos al despedirnos de él). - Conseguimos llegar (más o menos) sanas y (más o menos) salvas a la estación de autobús, donde se encuentran las maletas. - Despertamos y cabreamos a un par de peregrinos que posteriormente se ríen de C cuando ésta despierta a toda la ciudad con un ronquido que (dicen, cuentan, comentan) aún se oye por allí. - Llegamos al aeropuerto y nos vamos quedando dormidas en cada punto en que nos paramos más de 4 segundos - Damos mucho asco (mucho mucho, de verdad, somos La Mugre).
En algún momento de lucidez de la noche, pensamos (pensaron) que había que hacer una entrada sobre "Todas las cosas que existen, mientras sean gratis" (recordemos que se trata de un viaje costril). Pues bien, yo creo que en un día hicimos casi-todas las que existen. En ese momento también pensamos que el doblaje sudmericano de las pelis de Disney de antaño se merecía otra entrada, pero creo que de eso habrá que hablar otro día (el mismo que el de mugrehotel). Aquí les dejo una imagen de las sujetas en cuestión para su deleite:
Tengamos en cuenta en primer lugar que este ha sido un viaje costra. Y qué es un viaje costra, pensarán. Pues bien queridos seguidores, les advierto que probablemente ustedes ya han hecho al menos uno y aún no lo sepan. Un viaje costra viene a ser un viaje en el que el presupuesto más que limitado, es inexistente. Entonces, ¿no nos vamos de vacaciones?, por favor no me hagan Jajaja. Existen múltiples alternativas como el alojamiento en Mugrehotel (del que hablaremos otro día) o confiar en la generosidad de los padres de tus amigos. Como mugrehotel se encuentra en Londres, en este caso decidimos vivir a costa de los padres de A. En cuanto a la duración de las vacances, hubo quien fue unos días, hubo quien fue dos semanas, esto ya va un poco en gustos y en nivel de costrismo de cada uno.
Básicamente ésa es la única clasificación que podemos dar a este viaje, ya que nuestra actividad consistió en lo siguiente:
-Comer
-Dormir
-Comer
-Ir a la playa a tirarte hasta el siguiente comer/dormir
Para no sufrir un colapso o una implosión al llegar a casa y escuchar "Qué habéis hecho", decidimos pasar un día en Santiago of Compostel y volver desde allí. Nuestro plan maestro fue el siguiente:
Llegada a Santi a las 9:30 de la mañana (=coger un autobús a una hora intempestiva=madrugar. Este dato es incompatible con el resto del viaje vagancil, pero lo pasaremos por alto) - Ver Santi - Comer - Ver Santi ............. - Perdona, tienes que seguir viendo Santi ya que el avión de vuelta sale mañana a las 10h y no tienes hotel (¿Se puede ser más costra? - desde luego, no) - Ver Santi - Millán nos enseña más Santi - Conocemos los suburbios de Santi en busca de un Caja Madrid que se encuentra al borde de una avería.
**Hay que matizar que en este punto del día ya somos bastante mugre y estamos hartas de andar y no sabemos qué más ver.
Intenta cenar (este sin duda fue el punto de inflexión del viaje. Después de intentar cenar en aproximadamente 354.000 bares, nadie quiere darnos comida, ni siquiera a cambio de lingotes de oro, es imposible) - Salimos a conocer la noche gallega mientras huimos de un par de camareros-lapa y de la lluvia (hay que destacar que, azares de la vida, la ciudad nos sonríe y encontramos un paragüas por la calle. Estaba roto pero jamás me he alegrado tanto de ver uno en mi vida. Lloramos al despedirnos de él). - Conseguimos llegar (más o menos) sanas y (más o menos) salvas a la estación de autobús, donde se encuentran las maletas. - Despertamos y cabreamos a un par de peregrinos que posteriormente se ríen de C cuando ésta despierta a toda la ciudad con un ronquido que (dicen, cuentan, comentan) aún se oye por allí. - Llegamos al aeropuerto y nos vamos quedando dormidas en cada punto en que nos paramos más de 4 segundos - Damos mucho asco (mucho mucho, de verdad, somos La Mugre).
En algún momento de lucidez de la noche, pensamos (pensaron) que había que hacer una entrada sobre "Todas las cosas que existen, mientras sean gratis" (recordemos que se trata de un viaje costril). Pues bien, yo creo que en un día hicimos casi-todas las que existen. En ese momento también pensamos que el doblaje sudmericano de las pelis de Disney de antaño se merecía otra entrada, pero creo que de eso habrá que hablar otro día (el mismo que el de mugrehotel). Aquí les dejo una imagen de las sujetas en cuestión para su deleite:
(Esta es de antes de ser La Mugre. Esas mejor me las reservo).
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